
Vino, tapas, orquesta y bochinche. Amigos, guirnaldas, bombillas, licores y charla. Baile, música, besos, portales, callejones... no dejéis de ir a las fiestas de San Froilán, amigos.
Amor y pulpo asegurados.
Está bien volver de vez en cuando a los tiempos en que no había luces de neón.
Santy





















